Diversidad Cultural

 

COSMOVISIÓN Y REPRESENTACIÓN DEL MUNDO

 

Todas las sociedades intentan explicar, de una u otra forma, el universo que las rodea. Las diferentes concepciones que estas sociedades tienen del mundo, las formas de explicarlo, son conocidas como cosmovisiones. Las cosmovisiones no solo explican el entorno y el mundo visible o tangible, sino que también explican o se acercan al significado de los espacios que se extienden más allá de lo perceptible a través de los sentidos.

 

Si bien, registran los rasgos del cosmos, mapean y representan su estructura, las cosmovisiones son algo más que una simple cosmografía, también van más allá de lo que entendemos como cosmología, a pesar de que también intenten explicar el universo como un todo en el que las partes interactúan indefectiblemente. Las cosmovisiones encierran un mundo mágico religioso que no es común ni a la cosmología, ni a la cosmografía. Esta característica de las cosmovisiones la podemos encontrar en muchas religiones o ritos de muchos grupos humanos a lo largo y ancho del planeta y es la característica que las hace únicas, confiriéndoles una riqueza y particularidad excepcional.

 

Las cosmovisiones incorporan múltiples esferas de la realidad, visibles o no desde el mundo que se vive cotidianamente. Es en este sentido que la noción de cosmovisión contradice a la de conocimiento científico, sobre todo debido a la inalterabilidad de las propiedades físicas del mismo, propuesta por la ciencia a lo largo de los siglos. 

 

Las cosmovisiones amazónicas plantean no solo la existencia de una diversidad de mundos, cada uno con sus propias topografías, habitantes y leyes, sino también la existencia de una diversidad de esferas al interior del mundo en que vivimos. Tienen una concepción animista del universo que postula que todo lo material tiene su contraparte espiritual. 

 

Para las sociedades amazónicas los objetos y los animales presentan una dimensión espiritual que es concebida como una esencia primordial: la forma primera y verdadera que éstos tenían en el origen de los tiempos, antes de adquirir su apariencia actual. Las esencias primordiales generalmente tienen forma humana, son parte integrante de las cosas, fenómenos y animales, pero suelen disociarse de ellas y vagar por esta tierra. De la misma forma existen una serie de seres que no tienen forma material corpórea en esencia, pero que pueden adquirir una apariencia material y hacerse visibles.

 

De esta forma podemos entender cómo para los indígenas amazónicos la realidad material se convierte en una máscara que esconde la verdadera realidad o esencia de las cosas. Tanto la apariencia material como la esencia espiritual son consideradas reales, pero mientras que la apariencia no es más que un “envoltorio”, a la esencia se le atribuyen poderes fuera de lo normal.

 

Para poder acceder a estos mundos invisibles o esenciales se tienen que utilizar caminos especiales que permitan conectar la dimensión espiritual del ser humano con el mundo espiritual de la naturaleza. Generalmente se consigue a través de los sueños, con la ingestión de sustancias alucinógenas, tales como la ayahuasca, el toé, el jugo concentrado de tabaco, etc, que ayudan al alma a desprenderse del cuerpo y contactar con el mundo espiritual que le rodea.

 

El bienestar de la comunidad depende de la relación armoniosa entre el mundo visible y el mundo invisible de los espíritus. Acciones como cazar en exceso, desperdiciar comida o romper con normas acerca de determinadas especies, puede despertar la ira de los espíritus, haciendo que las especies cazadas desaparezcan, las chacras se vuelvan improductivas o la enfermedad ataque a la familia.

 

Cuando el equilibrio se rompe solo puede ser restaurado a través de los shamanes. Asimismo, los shamanes pueden proteger a las comunidades de las acciones de los espíritus que pueblan los espacios del cosmos.

 

Las cosmovisiones indígenas se fundamentan en la multiplicidad de esferas de la realidad, la permeabilidad de sus fronteras, y la activa interacción entre todos los seres que las habitan. La supervivencia de las comunidades y personas que las habitan depende en gran medida del equilibrio existente entre los seres de estos mundos paralelos.