Diversidad Cultural

 

ORGANIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA

 

Tradicionalmente, la unidad productiva más importante en los pueblos indígenas y, en cierta forma, el estrato político básico, era la familia. En el pasado, la organización básica de los asentamientos de las sociedades indígenas, al menos en Loreto, se basaba en familias extensas que vivían en grandes casas comunales, conocidas en el castellano regional como “malocas”. Aunque cada unidad familiar tenía su propia chacra, la preparación de éstas se hacía a través de trabajo asociado, que hoy día se designa con el término quechua de “minga”. La caza y la pesca eran también labores que se hacían de manera individual o en pequeños grupos asociados, salvo que se tratara de la pesca con barbasco, que sí congregaba una gran cantidad de personas de ambos sexos y de diferentes edades.

 

El supuesto colectivismo que se atribuye a las comunidades indígenas es un artificio externo que no tiene su sustento en la realidad cotidiana de las comunidades amazónicas. En cierta forma, la unidad de un pueblo indígena está dada por el origen común de sus miembros, que comparten territorio, historia, usos, costumbres y lengua, pero no porque constituyan unidades políticas administrativas. La ligazón entre asentamientos familiares independientes se da a través de sistemas de intercambio y, ocasionalmente, en momentos de crisis, por ejemplo, cuando las sociedades indígenas deben enfrentar enemigos externos. 

 

Sin duda alguna, la reciprocidad es un proceso que mantiene los vínculos entre los miembros de una familia extensa. Aunque la votación no existe como mecanismo para adoptar decisiones que comprometan al grupo, la democracia funciona bien. El “jefe”, como figura que puede dirigir al conjunto de personas de un asentamiento, ha sido una creación colonial que ha respondido a la necesidad de encomenderos, curas y patrones de contar con un representante con el cual negociar decisiones colectivas. En condiciones tradicionales, las decisiones de un grupo han sido adoptadas por consenso, construido mediante consultas en pequeños grupos o en grupos grandes, pero no por mayoría. Esto no niega que en las sociedades indígenas existan personas de prestigio que puedan mediar en casos de conflictos, pero su labor no es nunca mandar o disponer qué es lo que deben hacer los demás. Grafica muy bien esto el hecho que en algunas lenguas indígenas la palabra para “minga” se traduzca como “invitación”, nunca como obligación. 

 

 La democracia en los pueblos indígenas se expresa también en el acceso abierto al conocimiento (salvo en temas relacionados con el shamanismo) y a la riqueza del monte. En las sociedades indígenas la acumulación no tiene ningún sentido, porque no existe la posibilidad de lucrar a partir de ella o de obtener algún tipo de renta. 

 

En la actualidad los pueblos se han organizado siguiendo una estructura política que les posibilita negociar e integrarse a los procesos participativos iniciados por el estado. Existen diferentes Asociaciones indígenas a nivel nacional que agrupan a federaciones regionales y locales, siguiendo una estructura de pirámide que favorece la comunicación y diálogo con los tres niveles del estado. En la actualidad las dos principales Asociaciones Indígenas nacionales son la Confederación de Nacionalidades Amazónicas del Perú (CONAP) y la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP). La primera agrupa a 39 Federaciones indígenas, agrupando la segunda de ellas a un total de 65 Federaciones indígenas.