Diversidad Cultural

 

SALUD Y EDUCACIÓN

 

Sin duda alguna, dos de los problemas que más afectan a las poblaciones ribereñas amazónicas son la salud y la educación. Los habitantes rurales de la Amazonía son generalmente los más olvidados y postergados por el estado. A esta marginación, propia de un estado que no entiende la diversidad de un país que debería ser intercultural, se unen las diversas barreras que aparecen para lograr una buena atención en salud de estas poblaciones ribereñas.

 

Debido a las distancias geográficas, la ausencia de transportes adecuados y el aislamiento que viven algunas comunidades en la época de vaciante de los ríos, la atención de salud se ve mermada y generalmente una buena parte de la población que habita en la zona rural amazónica no la recibe adecuadamente. La dispersión geográfica de las comunidades hace imposible la existencia de puestos de salud que puedan funcionar en cada una de las comunidades, estando ubicados, generalmente en la boca de los afluentes de los grandes ríos. A menudo los pobladores tienen que viajar durante días para poder llegar a un puesto de salud.

 

Pero no solo las barreras geográficas impiden la adecuada atención de las comunidades ribereñas amazónicas, a veces son mucho más difíciles de romper las barreras culturales. Por falta de comprensión de los contextos culturales por parte de los formuladores de políticas, gerentes y personal técnico de salud, ocurren desencuentros culturales que tienen como base la lengua, la comunicación, los valores y creencias, las formas de vida y la organización del tiempo.

 

Asimismo, las barreras sociales que impiden, por ejemplo, que los pueblos indígenas alcancen cotas de alfabetismo aceptables, especialmente entre las mujeres, provoca una lejanía entre los beneficiarios de los sistemas de salud y los encargados de proporcionarlos. Generalmente en la Amazonía no existen planes de atención culturalmente adecuados, se margina a la medicina tradicional de los  pueblos indígenas y a la medicina curativa de los pueblos ribereños, se discrimina a los sabedores indígenas por no tener titulación o tener un método que no se adecua a la visión de la medicina occidental. Por otra parte, las actividades extractivas propuestas por los gobiernos nacionales y regionales empeoran la situación de salud de las comunidades rurales, al romper el equilibrio existente entre la forma de vida de los habitantes rurales con su entorno.

 

Por otro lado, muy poco se ha avanzado en las políticas educativas que mejoren la calidad de la educación en las zonas rurales amazónicas. Desde el punto de vista sociológico-cultural, la escuela en nuestra región es producto de la lógica cultural de las sociedades europeas. Es decir, la escuela llega a este mundo selvático como una institución artificial y, por lo tanto, tuvo que ser impuesta, pues en la dinámica social de las comunidades tradicionales no fue necesaria, dado que la educación natural y espontánea brindada en cada comunidad garantizaba el comportamiento esperado, en cuanto a valores, conocimientos y destrezas, de cada uno de los miembros de la sociedad. En consecuencia, al haber sido impuesta como institución, también fueron impuestos sus roles y finalidades. Su concepción  fue y es aún extraña al medio rural amazónico. Rígida, artificial y ajena, nunca logró responder a su entorno propio, sino al de procedencia de quienes la organizan y administran.

 

Desde el punto de vista político, se puede afirmar que, a  partir de la década de los 50 se produjo un crecimiento sostenido y progresivo de la creación de escuelas en las áreas rurales de nuestra región, pero sólo como respuesta política para amainar los reclamos de las poblaciones, sin poner mayor atención a los  criterios de calidad de los servicios.

 

Como consecuencia de todo lo anteriormente expresado, tenemos que en estos momentos la educación rural se caracteriza por carecer de prioridad en las acciones de política educativa regional, pues es percibida sólo como una prolongación del área urbana. No existen lineamientos de política educativa diferenciales y pertinentes para el desarrollo de las actividades educacionales en dicho ámbito. El centralismo ciego es el que rige las decisiones que establece el Ministerio de Educación y que se expresa en las Directivas que cada año se esmera en imponer y que nunca tienen réplica cuestionadora por parte de nuestras autoridades regionales y locales.